viernes, 6 de febrero de 2015

China prohíbe los libros y las ideas "occidentales"

Una ironía asociada con las observaciones del Ministro de Educación chino no pasó desapercibida y sin ridiculizar dado que el PCCh en sí se basa en los principios del marxismo-leninismo, filosofía característica de occidente.
Una serie de recientes declaraciones del Ministro de Educación chino, Yuan Guiren, tienen a muchos individuos librepensadores de China preocupados: de acuerdo con Yuan, libros e ideas de "Occidente" deben ser desterradas de las escuelas chinas.

"Un mayor control debe ser puesto en marcha para quienes usen materiales originales didácticos occidentales", dijo Yuan, de acuerdo con Xinhua, la agencia estatal de noticias.

"Los materiales que promocionan los valores occidentales están prohibidos dentro de nuestras aulas". Yuan estuvo reuniéndose con representantes de las universidades de China en Beijing.

Entre sus comentarios está esta dura crítica: "Nunca deben ser escuchados en las aulas, ataques verbales o calumnias a dirigentes del partido, o la discusión que denigre del socialismo".

Si la política de verdad va a ser implementada no está claro. Podría presentar un reto formidable, dado la amplia utilización de textos occidentales en las universidades Chinas.

Por ejemplo, la Universidad de Beijín, una de las más prestigiosas de China, enumera en su página web varios libros occidentales que vienen recomendados para los estudiantes antes de tomar el examen de admisión para el programa de relaciones internacionales.

E incluso Yuan Guiren respaldó textos problemáticos "occidentales", en fecha tan reciente como 2011, cuando dijo: "Para traer el impulso a la reforma, tenemos que abrirnos, lo que permite a la educación china sentir la presión de la educación en el extranjero".

Él estaba hablando en una reunión sobre educación durante la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino en marzo 3. En respuesta a las preocupaciones de que las ideas occidentales peligrosas inundarían a China, Yuan dijo: "No hay ningún riesgo, ya que está sucediendo en nuestra propia tierra, donde se encuentra el Partido Comunista Chino".

¿De todos modos, qué es "occidente"?

Una ironía asociada con las observaciones de Yuan no pasó desapercibida, y sin ridiculizar por los usuarios de Internet en China y comentaristas políticos, dado que el Partido Comunista Chino en sí se basa en los principios del marxismo-leninismo, filosofía característica de occidente.

El Profesor Shen Kui, profesor de derecho en la Universidad de Pekín, repitió esto para pretender en una publicación en la web que Yuan aclara el mensaje entre los "valores occidentales" y los "valores chinos", dado que la propia constitución de la República Popular China estipula que las masas deben ser educadas basadas en el marxismo, internacionalismo y el comunismo, todas estas ideologías originadas en Occidente.

Un abogado de Sina Weibo, una plataforma de medios sociales similar a Twitter, que utilizó el seudónimo "Aotu", dijo: "Las varias cosas que el ministro Yuan dijo deberían ser prohibidas forzando al "marxismo" a que salga de China y que regrese a Europa".

Otros en Internet amonestaron a Yuan por enfocarse en intereses ideológicos irrelevantes cuando hay muchos temas más urgentes relacionados con el bienestar público y la educación en China como la falta de responsabilidad a causa del abuso sexual en las escuelas, y los niveles de pobreza que ni siquiera permiten que algunos asistan a clases.

"Él no habló cuando los maestros violaron a estudiantes. Permaneció en silencio cuando los funcionarios violaron a estudiantes. Permaneció en silencio cuando los niños no podían darse el lujo de ir a la escuela", escribió un empleado de la universidad de Bangde en Shanghái en su cuenta de Weibo. "Ahora que está hablando. Él quiere prohibir que los valores occidentales se conviertan en parte de la clase".

Fuente: lagranepoca

La Berlinale abre su 65 edición con Coixet y Binoche sobre la alfombra roja

La 65 edición de la Berlinale quedará inaugurada este jueves con la proyección del filme "Nobody Wants the Night", dirigido por la española Isabel Coixet e interpretada por Juliette Binoche, el primero entre los 19 aspirantes al Oso de ese festival.
El filme, una historia de amor y aventura en el Ártico, sitúa a Binoche en el papel de una valerosa esposa, Josephine Peary, quien en 1908 parte en busca de su marido, un explorador del Polo Norte (Gabriel Byrne) y queda atrapada entre hielos, junto a una mujer inuit (Rinko Kikuchi) a la que le une más de lo que ella imaginó.

Será ésta la tercera ocasión en que Coixet entra en concurso en este festival de cine, después de My Life Without Me (2003) y Elegy (2008).

En total, la directora española estuvo ya en la Berlinale en seis ocasiones anteriores con una película propia, desde que en 1996 estrenó fuera de concurso Cosas que nunca te dije, y sin contar, además, con su participación como miembro del jurado internacional, en 2009.

A lo largo de los próximos diez días se presentarán en la sección a concurso el resto de aspirantes al Oso, en una lista que incluye a consagrados, como Peter Greenaway, Terrence Malick, Werner Herzog o los chilenos Patricio Guzmán y Pablo Larraín, junto a nuevos talentos, como el guatemalteco Jayro Bustamenta.

Sobre la alfombra roja del festival desfilaran nombres de estrellas internacionales como Nicole Kidman, Robert Pattinson, James Franco, Charlotte Rampling, Cate Blanchett, Natalie Portman o Christian Bale.

El jurado del festival está presidido en esta 65 edición por el director estadounidense Darren Aronofsky (Requiem for a Dream, Black Swan y Noah, entre otras).

Secundan al cineasta su colega peruana Claudia Llosa -Oso de Oro en 2009 con La teta asustada y de nuevo en 2014 en competición con Aloft-, además del actor alemán de raíces españolas Daniel Brühl y la actriz francesa Audrey Tautou.

Junto a los 19 filmes a concurso, el festival incluye en sus distintos apartados un total de 441 filmes.

EFE

Arte contemporáneo: ¿de qué estamos hablando?

¿Qué es el arte? Actualmente nadie lo tiene claro. Las ideas sobre cómo definir el arte y el artista han evolucionado mucho a lo largo del tiempo. ¿Qué camino tomar, qué noción escoger?
Durante el Medioevo, las artes estaban divididas en dos: liberales y serviles. Entre las primeras, encargadas de ofrecer conocimientos generales y forjar destrezas intelectuales, contaban la gramática, la dialéctica, la retórica, la aritmética, la geometría, la astronomía y la música. La pintura, la escultura y la arquitectura integraban las llamadas artes menores o serviles, más abocadas a las habilidades laborales u ocupacionales.

La razón para separarlas se fundamentaba en el principio aristotélico de que las primeras no ensuciaban la ropa y las segundas, sí. Por lo tanto, en el siglo XII, un pintor estaba a la misma altura social que un herrero, un zapatero o un platero. Aún no había aparecido el concepto de artista que conocemos hoy; para eso habría que esperar al Renacimiento.

Miguel Ángel Buonarrotti es considerado el primer creador moderno por firmar y ejecutar él solo sus obras. Entonces se perfilan los criterios artísticos, ese exclusivo número de requisitos que debía cumplir todo objeto elaborado por la mano del hombre para ser considerado una obra de arte, a saber: dicho objeto debía de ser único, original, bello, mimético (o sea, que intentara copiar la realidad), producto de un genio inspirado por la gracia divina y elaborado mediante una técnica específica de las artes plásticas. Dichos criterios comenzaron a solidificarse aproximadamente en el siglo XV, se aglutinaron tras la aparición del concepto de Bellas Artes en el XVIII y extendieron su operatividad hasta finales del XIX.
Un día, Henri Matisse comenzó a distribuir los colores de forma arbitraria, y de pronto sus modelos aparecían en los cuadros con la nariz verde o el pelo azul; Kirchner deformó la realidad para expresar subjetivamente la naturaleza del ser humano e inventó el expresionismo; Picasso y Braque destrozaron los objetos para representarlos en su totalidad, tal y como son, no como se ven.

Por su parte, Salvador Dalí decidió pintar el mundo de los sueños, mientras que los informalistas se dedicaron a venerar la forma pura o hicieron de los pigmentos el vehículo para expresar sus emociones.

Se producía entonces la primera crisis en los criterios artísticos: la obra de arte ya no tenía que ser mimética ni bella y el concepto de artista genio formado en la academia se trastocó por el de artista maldito y antiacadémico, cuya profunda subjetividad lo convertía en desclasado en una sociedad incapaz de comprenderlo. Ante tanto desorden, ganó protagonismo una figura clave, legendaria, casi temida y a veces muy maltratada: el crítico de arte, ese individuo encargado de explicarle al público qué estaba sucediendo.

Para colmo se aglutinó el mercado de arte (que ya existía desde mucho antes), lleno de agentes individuales, marchantes, coleccionistas e instituciones privadas y gubernamentales que comerciaron con los bienes simbólicos en dependencia de la oferta y la demanda.
Llegó Duchamp, todo lúdico, contestatario e irracional, y le puso la tapa al pomo tras sacar un urinario de un baño público, firmarlo y exponerlo en una galería. Hacía entrada el ready made, procedimiento que se apropia de objetos industriales, elaborados en serie para ser transformados por voluntad del creador en una exquisita obra de arte. Pero ese objeto no es la obra por sí misma, sino el gesto, la intención de Duchamp al exhibir el urinario en un espacio sacralizado y sacralizador. Él fue, sin lugar a duda, el primero en priorizar la idea por encima de la técnica, en deificar el concepto. A partir de entonces, los artistas del siglo XX no serían personas capaces de dibujar bien, sino de pensar bien.

Y ya entramos a la posmodernidad, es decir, a la crisis absoluta. Surge el original múltiple, se pondera la fotografía. Andy Warhol grabó 100 veces el autorretrato de Leonardo Da Vinci y vendió cada uno a precios exorbitantes, Damien Hirst presentó en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York un tiburón tigre de 14 pies inmerso en una vitrina llena de formol, Gina Pane optó por mutilarse en espacios públicos para protestar contra la Guerra de Vietnam… Aparecieron el happening, la instalación, la performance, se incorporaron las nuevas tecnologías, nació el video arte.

Los pocos criterios sobre el arte que aún quedaban en pie cayeron estrepitosamente. La obra ya no tenía que ejecutarse con una técnica exclusiva de las Bellas Artes, ni el artista debía de ser un individuo superdotado y sensible, mucho menos elaborar algo original y hermoso.

Entonces, cuando hablamos de arte, ¿a cuál nos referimos? ¿Al medieval, al renacentista, al vanguardista o al posmoderno, que destruyó todos los anteriores, pero a la vez los ponderó, pues hizo de la recitación, el pastiche y la ironía sus recursos expresivos por excelencia? Con las producciones contemporáneas es peor, pues resulta más difícil aún sacar algo en claro. Hay películas que parecen obras de arte, y obras de arte de una vacuidad anodina, que no deberían ni siquiera exhibirse.

Ahora, como nunca antes, la situación se ha hecho más compleja. De un lado, están críticos y curadores, cuya responsabilidad consiste en seleccionar, exhibir, juzgar e intentar explicar esos objetos que consideramos importantes. Del otro, las galerías y museos, donde se perpetúa la producción simbólica y, en teoría serán resguardados los artefactos más representativos de cada período, lo que trae como consecuencia que muchas veces bastan el espacio mismo, los criterios de un especialista, la voz de un curador o los precios de venta para identificar una obra de arte.

Desgraciadamente, esto tampoco garantiza que siempre se exhiba lo mejor, ni que todo sea bueno. Hoy, al igual que ayer, hay obras sublimes y pésimas. Seleccionar arte para mostrarlo y hablar de él es ante todo un fenómeno ético.

Para entender el arte contemporáneo hay que quemarse las pestañas, freírse la sesera, mudarse a la biblioteca y estudiar sin apuros. Ese es el gran problema de muchos creadores actuales, que proponen una obra “nueva” sin saber que alguien ya la hizo años atrás. Algo similar ocurre con nosotros, los críticos, a veces empeñados en crear un discurso sin referentes intelectuales, sin darnos cuenta de que es nuestra responsabilidad mediar entre esas obras nebulosas y un público que cada vez entiende menos. Si nos ponemos de parte de la obra, entonces las audiencias se quedan fuera, aunque estén dentro de la galería.
Hacer arte y valorarlo es complejo, pues se trabaja con subjetividades, y cada quien es diferente e interpreta el mundo a su manera. Hay artífices que esperan ser comprendidos por todo el mundo; otros solo crean para autocomplacerse, satisfacer a los especialistas o vender. Habitamos un mundo lleno de propuestas estéticas, tanto nuevas como viejas, donde se hace cada vez más difícil discernir entre lo noble y lo vulgar. Los tiempos que corren permiten que una escultura neoclásica y un environment dialoguen cómodamente en un mismo espacio, y de seguro habrá admiradores para ambas piezas. En el lenguaje posmoderno, todo vale. Por desgracia esa postura nihilista tampoco contribuye a aclarar las cosas.

La tendencia más valorada (pero no la única) del arte actual apuesta por la idea, el concepto, los artilugios capaces de mover subjetividades y hacernos pensar o sentir algo, no importa con qué esté hecho. No obstante, se sigue haciendo arte académico, ortodoxo, y gusta.

El debate que recientemente generó el tema entre los lectores de Escambray significa una sola cosa: los espirituanos necesitamos espacios de reflexión y diálogo donde las producciones simbólicas y su historia sean explicadas con claridad.

En mi opinión, este es un buen momento para revisarnos por dentro y crear nuevas estrategias que den a conocer lo que hacemos. Contamos con una nueva generación de artistas interesados en trabajar, quizás la última tras la desaparición de la academia trinitaria.

Pero eso sí, y disculpe usted que insista: al hablar sobre arte, ojo con el concepto, y mucho cuidado al valorar tal obra, creador o salón. A fin de cuentas, parafraseando al gran Michael Ondaatje, las palabras son más delicadas que violines, y el viento puede llevarlas a cualquier parte.

El "príncipe" Sam Smith desafía a la "reina" Beyoncé en los Grammy

El novato Smith, considerado el príncipe del pop por su peculiar voz y sus baladas, se enfrenta a una dura rival.
Los Angeles, EU.- Beyoncé parte como gran favorita para ser el domingo la triunfadora en la gala de entrega de los premios Grammy en Los Angeles, en la que competirá sobre todo con el británico Sam Smith.

El novato Smith, considerado el príncipe del pop por su peculiar voz y sus baladas, se enfrenta a una dura rival, quizás la reina de la industria de la música, ganadora ya de 17 Grammys. Ambos optan a seis premios.

Beyoncé es la mujer más nominada de la historia y la tercera con más galardones, pero siempre se le resistió el más importante, el de Álbum del Año.

Ahora vuelve a postularse con su aclamado "Beyoncé", publicado por sorpresa y sin promoción en diciembre de 2013. Competirá con Smith, Pharrell Williams, Beck y Ed Sheeran.

"Ella se lo merece mucho más que yo. Me daría vergüenza ganarle. Si lo consigo, se lo daré a ella", dijo Smith, de 22 años, al último número de la revista "Rolling Stone", en la que muestra su admiración por la cantante.

Williams, sin embargo, es el que más oportunidades de vencer tiene en la categoría más importante, ya que colaboró en los trabajos de Beyoncé y de Sheeran.

Por la fecha de la publicación, Beyoncé no pudo ser nominada con su álbum en los Grammy de 2014, cuya gala abrió con el tema "Drunk in Love" junto a su marido, el rapero Jay-Z.

Smith tendrá otras oportunidades de premio. Es favorito por delante de la rapera australiana blanca Iggy Azalea por el galardón de mejor Nuevo Artista.

En el capítulo de Mejor Álbum Rock, el "Turn Blue" de Black Keys es el rival a batir por Beck, U2 y Tom Petty.

Más allá de los premios, será una noche sobre todo de música en la que también actuarán Beyoncé y Smith.

Katy Perry completó a última hora el cartel de actuaciones una semana después de ser la estrella del espectáculo del descanso del Super Bowl del domingo. En esta ocasión se espera una actuación mucho más íntima con el tema "By The Grace Of God".

El colombiano Juanes pondrá el toque latino en una gala en la que cantarán también Madonna, Chris Martin, Kanye West, AC/DC, Eric Church, Ariana Grande, Miranda Lambert, Ed Sheeran, Usher y Pharrell Williams, entre otros.

Rihanna estrenará su nuevo single "FourFiveSeconds", interpretado junto a Kanye West y Paul McCartney. Otra de las actuaciones más esperadas será la de la elusiva Sia. La nominada en cuatro categorías, incluida la de Mejor Canción por "Chandelier", evita enseñar su rostro en las apariciones públicas.

En la gala del domingo volverán a destacar las actuaciones por parejas, como las de Tony Bennett y Lady Gaga, Hozier y Annie Lennox, Jessie J y Tom Jones y Adam Levine junto a Gwen Stefani.

"Desde hace años, los Grammy han unido a iconos musicales con nuevos artistas para dar a los aficionados actuaciones que sólo pueden ser vistas en nuestro escenario", dijo Neil Portnow, presidente de la Academia de Grabación.

Declaran a hija de Whitney Houston sin esperanzas de vida



Al parecer Bobbi Kristina, la hija de la fallecida cantante Whitney Houston, tiene pocas
Bobbi Kristina, la hija de la fallecida y famosa cantante Whitney Houston, quien se encuentra desde hace ocho días en estado de coma, manteniéndose con vida por medio de un respirador artificial, ha sido diagnosticada con muy pocas probabilidades de vida.

El sábado pasado, Bobbi pasó varios minutos sumergida en la tina de su baño sin oxígeno. Tras este incidente, la joven fue trasladada a un hospital de especialidades neurológicas.

Sin embargo poco se pudo hacer para ayudar a la joven. Según el portal TMZ, los doctores que la atienden dejaron la decisión de desconectarla a su padre, Bobby Brown.

Por el momento, la familia de Bobbi le canta las canciones más famosas de su mamá con la esperanza de ayudarla a que se recupere.

"Si todavía está ahí, queremos que nos oiga. Así que estamos recordando buenos momentos con la familia, historias divertidas de cuando era una niña. Le cantamos canciones como 'Jesus Loves Me', 'Amazing Grace', pero también temas de Whitney. Hemos estado cantando 'Greatest Love Of All'. Bobby le ha cantado también”, aseguró una fuente a la revista People.